Cuestiono todo y a todos, este duelo me ha dado por la rabia, rabia por la pérdida, rabia por la incertidumbre, rabia por revivir la muerte de mi abuela, y miedo de desvincularme espiritualmente, por lo sola que me he sentido desde el primer día en este duelo, tan rodeada de gente pero tan sola, necesito un hombro para llorar y desahogar todo lo que me está atormentando, las injusticias me sacan de casillas y la situación de su muerte, lo que pasó después, “destapar la olla podrida”, me tiene pensando en que la justicia no existe, mucha gente se pasa la vida fastidiando a otros y parece que no importa, si alguien me falta al respeto de muchas maneras esa persona no se merece mi atención.
No soy capaz de ser la fuerza para otros ahora, y, ¿de dónde saco fuerzas para mí?, ¿para qué hablar de esto sino voy a ser entendida?, muchas de las cosas que siento y pienso pueden herir susceptibilidades en los que me rodean, si me quedo donde estoy me siento segura y nadie va a poder hacerme daño.
Ante las ausencias que son superadas por responsabilidades adquiridas, y por lo que los demás esperan de mí, el silencio y el aislamiento parecen la mejor opción, me libero de la gente falsa e interesada.
No encuentro como gestionar lo que me pasa y me descargo de la peor manera, me disculpo por cada caricia que evité, por cada mirada que desvíe, por cada silencio incómodo que guardé, por alejarte con mis actitudes, no quiero decepcionarte y me esfuerzo de manera equivocada.
Me perdí, no sé en qué momento pasó, pero me perdí en el camino del miedo de vivir mi propia vida, y por eso estoy en el punto en el cual me ocupo de los demás, entonces, dejé de salir, dejé de arriesgarme a conocer personas, lugares, olores, sabores, ruidos, letras, imágenes, dejé de crear recuerdos propios, dejé de trabajar por ello, dejé de aventurar. Me perdí en sus problemas, me perdí en sus vidas y no en la mía, me dediqué a entregarles mi vida entera, esperando un reconocimiento que no llega, nunca seré esa persona, no hago parte de esos recuerdos, ni de la vida que ya pasó, no soy ni seré esa persona, que reconozcan como suya, soy simplemente esa compañía que necesitan para apoyarse y motivarse a seguir adelante, pero ¿Cuál es la mía?, ¿esa persona eres tú? ¿Soy como una sombra que ayuda a que sus vidas marchen y sean más llevaderas?
Intenté hacer un esfuerzo para acercarme, recuperar y hacer nuevos lazos, pero no logro entender ese punto de encuentro, parezco necesitada e intensa y el resultado es el contrario, así que me rendí y dejé intentarlo, pierdo mucha energía con personas que no les interesa mi vida.
El pasado está presente y marca nuestro futuro, por más esfuerzo que hago para no atormentarme por eso, me persigue como una carga que no me deja botarla a un lado para vivir mi propia vida, ¿o es que no soy capaz desprenderme para aliviar el peso y respirar sin ninguna dificultad? Organizo y estoy pendiente de todo para que fluya más fácil, pero no puedo planear aquello que no puedo controlar, no estoy viviendo el presente por estar pendiente del futuro, un futuro que ya no depende sólo de mí, hay toda una vida por delante y yo vivo mi presente lleno de altibajos y preocupaciones de otros que dejo que me afecten como míos, sabiendo que me debo de preocupar por aquello que llega a acontecer en el momento.
Todos los derechos de autor reservados ©
0 Comments:
Publicar un comentario