Espejo
Te miras al espejo y no te reconoces
a pesar de que todos los días lo ves reflejado;
esa mirada inerte
y melancólica
que te abriga
y te invade,
buscando algún enfoque.
Miras tus manos y las volteas:
doblas tus dedos, los estiras,
duelen,
y ese hormigueo no pasa.
Quieta, mirando el horizonte azul:
aguardas que algo pase,
y no pasa nada.
No siempre tiene que haber ruido
ni juegos pirotécnicos para anunciar
que algo bueno está por pasar;
simplemente la calma y la tranquilidad
se transmite en paz contigo misma:
tienes lo que necesitas.

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