Alejabas a la gente y sufrías,
te culpabas por todo,
le dabas vueltas a qué podrías hacer diferente
una y otra vez,
porque creías que eso merecías.
Y encuentras otro camino,
la manera de aceptar como eres,
lo que pasó, pasó,
las decisiones propias y las de los demás,
no dependen de ti,
no tienes el control de todo,
pero lo intentas de alguna u otra manera
y vives de la mejor manera que puedes.
Has recorrido ambos caminos,
ambos te enseñaron
te trajeron hasta donde estás hoy,
y hacia dónde quieres ir.
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