Ruidoso y aterrador para mí,
que me acelera el corazón
y me aprisiona el pecho,
empeora si la veo angustiarse junto a mi.
Pasa el tiempo,
y unos días me afectan más que otros,
respiro,
tomo manzanilla,
cubro mis oídos,
cierro mis ojos,
para que el pánico pase.
Esa noche,
una vez más
el ruido estremecedor se siente a lo lejos,
pero en silencio abrí mis ojos
y no reaccionaste,
seguiste durmiendo como si no te afectara más,
y me enseñaste esa noche a escuchar ese ruido aterrador
como un ruido blanco,
un ruido pasajero
que enmascara mi pánico.

0 Comments:
Publicar un comentario