En permanente dolor

Fotografía tomada por Carolina Charry para el poema En permanente dolor


El dolor permanente te cambia   
te vuelve más dura y fría,  
te aísla y te vas quedando sola  
te obsesiona la búsqueda de quitarlo;  
crees encontrarlo por temporadas  
pero estás en un círculo vicioso   
que parece no tener fin.  

En los días que no tienes dolor  
eres luz, respiras tranquilidad,  
te motivas a hacer de todo,  
pero cuando vuelves a sentirlo  
solo quieres quedarte quieta  
encerrarte en tus pensamientos  
acurrucarte en tu lugar seguro  
y quedarte allí hasta que pase.

Entonces te aíslas y normalizas el dolor; 
comienzas a perderte de ti misma, 
y dejas de reconocerte, 
dejas de escribir e interesarte por los demás;
el dolor crónico te carcome por dentro, 
tu cuerpo, 
tu semblante cambia,
frunces el ceño y tu cuerpo tensionado permanentemente 
expulsa a cualquiera que intenta acercarse.

Hasta que te cansas de vivir así,
y buscas la manera de hacerte funcional,
el dolor nunca se va a ir de todo,
pero al menos puedes recuperar esa vida que tenías
y disfrutabas.

Puedes tener dolor, 
lo que viviste nadie te lo puede quitar.
¡Y sí que has vivido!



Todos los derechos de autor reservados ©

CONVERSATION

0 Comments:

Publicar un comentario