Las despedidas
y en ese momento solo recordé
cada vez que me despedí de alguien,
como una figura extraña
que iba a quedar en el pasado.
Dije te amo
con Anina en mis brazos,
el pánico me invadió,
la eternidad del movimiento
me hizo pensar
que se suspendía toda certeza.
Dije te amo de nuevo
y al mirarte con Blanquita en tus brazos,
agradecí cada instante vivido a tu lado:
este buen viaje que ha sido nuestra existencia.
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