Con mis ojos cerrados
sentí la energía de tus manos,
tuve visiones de ondas en movimiento
de afuera hacia el centro
y desaparecían en el fondo de mi cabeza;
colores y energías ondulantes
hermosos y brillantes,
y con las ondas se iban mis miedos,
se iban mis dolores,
se iban,
se iban,
se iban.
En el resto de mi cuerpo
la energía de tus manos
circulaba y resonaba,
fluía como las olas del mar,
realmente me sentí relajada,
permití a mi cuerpo y a mi mente
estimular el bienestar
a través de la canalización de tu energía,
me concentré,
me permití experimentar lo que querías transmitir,
el flujo energético se manifestó
haciéndome sentir calor, relajación y profunda paz.

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