el mar,
siempre han sido parte de mí
como un ritual;
el mar me llenaba,
me inspiraba,
lo buscaba cada vez que podía
pero, con los años
los caminos de la vida
me fueron alejando del mar.
Y mis lesiones
me llevaron de nuevo al agua;
la reconexión fue inmediata:
sumergida y flotando
me fui inundando de calma,
el agua me acogió con sus ondas
para recordarme e inspirarme,
para sanarme y levantarme.

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