Vivir en el entorno idílico que habito
es algo que construyo todos los días,
donde el ruido no me alcanza
y mi refugio es un paisaje sin premuras.
He cimentado una vida
en la cual nada me pesa,
nada me esclaviza
y nada me exige
comprometer mi paz;
no es azar,
es la conciencia plena entre
la supervivencia y autoprotección.
Le entrego mi energía y tiempo
al bienestar real
en lugar de a lo mundano,
eligiendo el lujo de lo simple;
simplificarme para encontrarme a mí misma
es mi alimento y mi medicina.
Mi estética y estilo de vida
son el escudo que resguarda mi mente;
voy eligiendo qué batallas pelear
para proteger mi calma.
0 Comments:
Publicar un comentario