Y estás
Hoy le extraño
Hoy te extraño.
Y más que extrañarle
extraño las sensaciones,
el contacto, las mariposas,
los suspiros, las ansias de sentir;
quiero sentirlo cerca,
su respiración en mi oído,
el escalofrío que me produce.
Extraño las excusas,
lo impredecible de las acciones
que deseas que pasen,
extraño su recuerdo
y que ahora no es, que ahora ya no está;
extraño el temblor,
los nervios,
las palpitaciones,
lo epifánico de lo que pasábamos
aunque solo por momentos,
solo por momentos,
en una secuencia sin rumbo.
¿Cuándo y por qué buscar lo que no se te ha perdido?
Nos atraen tantas cosas,
tantas figuras,
tantas personalidades,
tantas situaciones que encontrarlas
y compartirlas con una sola persona es quimérico;
todos somos diferentes en la superficie
pero en el fondo somos los mismos,
y sólo queremos
y nos importa una cosa: nosotros mismos.
Constantemente queremos más,
somos unos inquietos incesables
y al presentarse una oportunidad
de algo que no hemos intentado
nos atrae mucho la posibilidad de asecharlo,
y de conocer lo que podemos obtener,
y es tan fácil,
pues el que busca encuentra,
sea lo que sea que estaba buscando:
algo que no se esperaba.
Retazos
Quintaesencia
- Espabilo
Respiras profundo
abres los ojos
miras por la ventana
ves las nubes que cambian todos los días
de forma y de color
bajas la mirada y ves a Blanquita en su cama
duerme con la barriga arriba
tan relajada que da envidia.
Te volteas para mirarlo
sigue dormido
sonríes y suspiras
vuelves a voltearte
miras el reloj del celular
te levantas.
(Espacio personal e íntimo)
- El Café
Enciendes la cafetera
esperas que se caliente
tomas el filtro, el medidor
el café molido, el azúcar
la cucharita y las tazas de café
preparas el portafiltro con el café
oprimes el botón
escurre el café caliente
el olor te despierta
él se levanta
le ofreces su taza de café
van al balcón y comparten el momento.
- El paseo
Quieren salir
necesitan salir
ladran y saltan
van y vienen
siguen ladrando y saltando
les pones arneses y correas
salen del apartamento
Blanquita en brazos de él
Anina caminando excitada
en el ascensor guardan silencio
apenas se abren las puertas salen
ladrando y saltando
(espacio personal e íntimo canino)
recorren el barrio
oliendo y marcando territorio
se acercan a los locales abiertos
entran si las llaman de “lindas”
saludan y mueven la cola
intentan lamer la mano de quien saludan
salen corriendo al ser llamadas
llegan al parque
oliendo y marcando
se encuentran otros perritos
se huelen e intercambian ladridos
recorremos el camino de regreso a casa.
Los detalles, los momentos, la vida misma también nos llenan de disfrute personal, lo que haces todos los días es importante: invirtiendo en nosotros mismos para darnos un respiro del entorno insatisfactorio generalizado que nos han impuesto, añorando lo que tiene el otro, comparándonos constantemente sin apreciar nuestra propia existencia y sentir el presente vívidamente.
Vida de búsquedas
Nunca pensé que lograría tener la vida que tengo, parecía borroso mi futuro en ese entonces andaba de obra en obra, de campamento en campamento, insatisfecha y no me podía quedar quieta, quería irme, buscaba algo y alguien que llenara un vacío, pero costaba tanto, que parecía inalcanzable, todos a mi alrededor se casaban, organizaban su vida, resolvían sus cosas, y yo seguía a la deriva sin un rumbo claro.
Alejé a todos, me encerré en una burbuja para no aferrarme a lo que nunca tendría, para protegerme del daño que ya estaba hecho.
Entonces me fui para el monte y comienza el principio del fin de ejercer mi carrera; era sofocante estar allí: las habitaciones se sentían pequeñas, y yo necesitaba más espacio para poder respirar sin presiones en el pecho, pero era mi ansiedad sin diagnosticar la que en parte hizo activar mi mecanismo de huida para protegerme, huyendo sentí que podía respirar.
En este momento, es de las cosas más poéticas e inspiradoras que he pasado sin romantizar el desastre en el que me encontraba.
Escribo desde lo íntimo y personal, la mayoría de las veces me inspiro en la tristeza, y los días buenos pasan desapercibidos como una ola en alta mar, pero el día de hoy merece ser escrito para conmemorar un proceso que llevo desde hace meses y me ha ayudado a seguir adelante como soy.
Aceptar que necesitaba ayuda no fue fácil, en esta ocasión siento que estoy en el camino correcto, y que estoy logrando muchas cosas sin mi constante aceleración, me he tomado el tiempo para asimilar esta condición y reflexionar sobre todos los pasos que daba hacia la dirección que quería de mi vida, de mi cuerpo y mente, pero solo fueron piedras en mi zapato para encaminarme para llegar a un día como hoy.
Escuchar, procesar y pensar antes de hablar y de actuar; me había olvidado de alimentar la mente con pensamientos valiosos.
Cuando entiendes lo que te pasa comienzas a entenderte y a bajarle al juzgamiento.
La vida misma es una búsqueda constante.
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La noche que todo explotó
No sabía que llevaba meses, más bien años en esta situación; que llevó a mi cuerpo a estallar para manifestarse de la peor manera, tragándome lo que no quería decir, guardándome reacciones, y huyendo de personas y situaciones para evitar el conflicto.
Esa noche mi pecho estaba oprimido, mi corazón latía a mil por hora y mi cabeza estaba por explotar de pensamientos catastróficos, era como si me fuera a morir, y no lo había sentido de esa manera a pesar de haber estado en situaciones realmente peligrosas de vida o muerte años atrás.
Me desperté queriendo gritar y no me salían las palabras de la boca, tuve la necesidad de levantarme de la cama y buscar un sitio donde me sintiera segura, me faltaba el aire para calmarme y solo quería que todo acabara.
No era capaz de darme cuenta que estaba en casa, en el lugar donde me siento acogida y protegida junto a mi familia, y fue esa noche que todo explotó para pedir la ayuda que necesitaba y superar tantas cosas que me pesaban en la cabeza y en el corazón, y que hasta hoy es un proceso que continúa para seguir adelante en el camino que me espera.
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Foto: diseño Adobe Express
Constricción
Hay puentes que no pueden cruzarse,
tantos obstáculos por sobrepasar,
si es tan difícil,
¿Vale la pena hacerlo?
El arduo camino para llegar a no sabes donde,
la incertidumbre te invade,
y no te deja continuar.
Te quedas sin aire,
el pecho te duele,
y decides cerrar los ojos
para esperar que todo pase.
No pasa,
respiras y te duele,
te duele tanto que ves borroso,
te duele tanto que todo da vueltas,
sin fuerzas para levantarte,
te dejas caer
perdiendo el control,
flotando por días,
mirando el vacío,
como el tiempo pasa
y todo sigue igual.
El dolor,
el silencio,
el vacío,
se sienten y se quedan contigo.
Eres tú
Eres tú
mi ahora y mi futuro,
eres todo el espacio donde vuelan todos mis mares
que se cruzan con mis miedos, sueños y deseos;
esta vez hay fuerza y poder para dominarlos.
Soy libre,
eres tú, lo siento, te siento,
lo eres ahora y lo serás cada vez que yo abra mis ojos,
esos ojos que ahora brillan, hablan y sonríen por ti.
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Te llevo en mi cabeza
No me olvido de ti, te llevo en mi cabeza y en mi corazón; cada momento, cada detalle, tiene un lugar en mi cajón de recuerdos.
Ese beso robado, esas miradas escondidas, ese roce de nuestros dedos intentando tocarse, esa emoción de vernos cuando sea o como sea, la espera junto al teléfono, o a la pantalla del computador para chatear, esa espera la llevo en la cabeza.
Sentarnos juntos en el bus o en la camioneta para poder recostar mi cabeza sobre tu hombro, irnos al parque de cerca de la U para poder mirarnos de frente y robarnos besos; las fiestas de disfraces en el pub, las tardiadas en Carlos E, viernes de teatro en el centro, conciertos en el Porfirio Barba Jacob y en el Carlos Vieco, compartir, pasar el rato entre café, cerveza, cigarrillos y palabras los llevo en mi cabeza.
Llevo en mi cabeza a esas amigas que volví a encontrar en un momento difícil de mi vida para sentirme menos sola, recorrimos juntas un camino inolvidable lleno de aventuras y enseñanzas pero que luego de un tiempo cada una siguió con la vida que quería construir, ese tiempo que pasé con ellas fue muy valioso para recordarme que solo necesitaba una silla, un café y unas palabras para pasar el rato, y algunas veces solo la compañía era suficiente.
Llevo en mi cabeza a esos amigos que conseguí a través de amigas, en la universidad, en el trabajo, en ciudad café, en un derrumbe, en el monte y que me hicieron sentir segura a pesar de los ambientes en los que estábamos, con los que bailé, reí, y logré conectarme de tantas maneras a través de la palabra, de los cigarrillos, de la fotografía, el café, la cerveza y sobretodo de la importancia de hablar solo nimiedades.
Y aunque cada uno siguió con su vida, siempre hay una alegría en el momento de un encuentro fortuito, como si no hubiese pasado el tiempo.
Los llevo en mi cabeza: amigas, amigos, café y letras.
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Carolina Charry
De piel blanca, pelo gris, ingeniera de profesión, escritora, modelo, y fotógrafa aficionada, artesana de bisutería, cocinera de eufonías de placeres al paladar, hechicera con las manos, ojos y presencia, compañía, puente, locura, inaudita, indómita.
Mi alma más grande que el océano, y su espíritu más fuerte que el abrazo del mar....
Para cuando necesites otras palabras, para que leas, la recuerdes, sepas y no olvides quien es la que escribe estas palabras.
Para ti este libro: Palabras, cuentos, pensamientos al azar consignados en escritos, fotos, muecas, locuras, desde las montañas mágicas e imponentes, rodeada de agua, derrumbes, obras, tiempo preciado, moralejas, personas valiosas, y laboro.
Notificación de esta lectura
AVENTURAS EMPANTANADAS puede contener capítulos de violencia, intriga, deseos desmedidos, arriesgados personajes, encuentros inesperados, y múltiples situaciones que impliquen inimaginables acciones que tal vez a Usted se le ha ocurrido y que no se atrevió a hacer, o simplemente pensamientos al azar que me albergaron mientras conducía el auto distraída, hablaba con alguien que no me interesaba escuchar, estaba en una reunión aburrida, caminaba hacia el paradero de bus (¡ya no más!), miraba hacia el horizonte, participaba de una tertulia interesante, soñaba, escuchaba una canción inspiradora, hacía inventarios forestales, estaba estancada en un derrumbe, lloraba a moco tendido por un desamor, caminaba por un pantanero, pues cualquier momento que viva, cualquier historia que vea o que me confían merece ser contada, alguien la leerá y valorará mis palabras.






